martes, 30 de abril de 2013

Error 404


Siento que soy un error,
Una gota de lluvia
En la ventana equivocada.

Fallo, malentendido, suspenso.
Rayo que se apaga,
Ciudad dormida.

Sonrisa desdentada y repetida,
Pedazo de mentira en la mirada,
Eso soy yo.

Intento ya frustrado de algo nuevo,
Algo dulce, algo especial, mas es ya viejo


Ese sentimiento de extravío extraño..



Fotógrafa: Anna Yakimova

sábado, 13 de abril de 2013

.


Secarse por dentro, y escribir pronto en vez de dentro, porque los gritos no salen y te levantas de la butaca a abrir la ventana y respirar.


Pero no respiras.

martes, 5 de febrero de 2013

No hay esperanza en los maizales

Miaco tiene sueño y las manos le duelen. Los dedos no son piel, sino arpillera, y el roce del maíz parece abrir la saca de sus manos y hacer rebosar la paja que se guarda dentro. Paja roja.
Miaco no llora nunca y las lágrimas que no caen dejan rastros fantasmagóricos en las mejillas de la gente. Son muescas en la madera, madera golpeada hasta poder tallarla al gusto de quien toma el martillo.
Miaco oyó una vez decir al Patrón que al mezclarse la sangre se merma la vida. Su abuelo le hizo de padre y a su madre de esposo, hasta que entraron en los campos y le reventaron los sesos de un tiro. Está enfermo porque sus huesos y su sangre no son de la semilla de un blanco. Oye a su madre llorar cuando toma los bebedizos de la vieja después de que lloren sobre ella los blancos. Miaco tiene dolores en la cabeza, como si no le cupiese el cerebro y sus gruesos labios reventasen sobre una mandíbula demasiado pequeña, pero a veces se alegra de no ser el bastardo de su Patrón.

Linda, antes Rixse, dice que eso que tiene Miaco y que le mantiene en pie se llama orgullo. Un día Miaco pensó que eso era bueno, y Linda, antes Rixse le dijo que los tiros le dan antes al guerrero erguido que al que se esconde acuclillado. Miaco sabría que antes no era así, si te acuclillabas entre las hojas del maíz tu propio hermano te rasgaba el cuello y si alzabas el rostro al Sol antes de combatir vivías después de muerto, pero no tiene tiempo para murmurar del pasado.
Durante el día golpea el maíz y después lo lleva a la espalda, pero es el peso de las palabras el que le derrumba poco a poco, hasta que la Luna se roba la luz diurna y a Miaco le roba la conciencia el sueño. Cuando su Rey no ha enviado oro el oro aplasta huesos, pues el Patrón hace bailar su bastón y el palo dorado de los caciques no lleva justicia sino que llueve sangre. Esas noches a Miaco le duele dormir y se concentra en lo que oye decir, que el año que viene o antes le calentarán la cama cuando no sueñe y los llantos que siempre contiene los compartirá con las putas de los blancos. Las mujeres sí lloran, y Miaco tratará de convencerse de que entonces la injusticia ha de dolerles menos, o la culpa vibrará en su voz cuando les hable con la sequedad del maizal podrido entre los labios. Si pueden echarla a base de lágrimas.

No hay esperanza en los maizales y el jacarandá y el aguacate huelen igual de amargos. No hay esperanza en los maizales y todos los Miacos asfaltarán el camino a todos los Patrones hacia lo alto de las pirámides escalonadas. No hay esperanza en los maizales, tan solo hojas amarillas que aplasta la sangre que se pega a los zapatos de los blancos.

No hay esperanza en los maizales.



Imagen: http://es.123rf.com/photo_3454671_un-blanco-y-negro-paisaje-de-un-campo-de-maiz.html

Fotógrafo: Richard Nelson.

sábado, 2 de febrero de 2013

Mirar al pasado

Mirar al pasado es mirar a través de un limón viejo

  pepitas blancas obstruyen la memoria

lo antaño intrascendente se tiñe de oro añejo.











Imagen: https://es.123rf.com/photo_13758135_vaso-con-limon-en-la-oscuridad.html

Fotógrafo: Sergey Peterman.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Tu me manques més que al Sol la Lluna,

que a les estreles la mar, on la seva llum cau

i s'enfonsa més enllà. Tu me manques més

que a la musa la música, que a la nit el desert

i al córrer del riu la llúdria.

Tu me manques més

que al poeta l'amor, que a l'amant la paraula i a qui en parla

la fredor.

Tu me manques més que a l'hivern els que no estan,

a l'estiu

les rutines

i als arbres la tardor. Allò que tu me manques,

he de dir-t'ho, és més del que s'estima

la primavera el ressol.

[Tu me manques.]


Una poesía en valenciano, porque solo así podía darle esta sonoridad, y porque Tu me manques es una de las expresiones más románticas que nunca vas a oír. Traduzco el poema al castellano para que alguien lo entienda, pero el Tu me manques, que es una forma más literaria de decir Te echo de menos o; lo dejo tal cuál. Cualquiera de las transcripciones (Tú me faltas) que yo pueda conocer, al español, lo estropea.


Tu me manques más que al Sol la Luna, que a las estrellas el mar, dónde su luz cae y se hunde más allá. Tu me manques más que a la musa la música, que a la noche el desierto y al correr del río la nutria. Tu me manques más que al poeta el amor, que al amante la palabra y a quien lo habla la frialdad. Tu me manques más que al invierno los que no están, que al verano las rutinas y a los árboles el otoño. Lo que tu me manques, tengo que decírtelo, es más de lo que quiere la primavera al resol.
[Tu me manques.]


Imagen: objetivomalaga.diariosur.es

sábado, 17 de noviembre de 2012

María y el beso

-Dale tiempo al tiempo, María. Dale tiempo al tiempo.
No puede darle tiempo al tiempo. ¿De dónde lo iba a sacar? Tiene las manos vacías, de vida, de luz, de oxígeno por respirar.
En su mejilla derecha descansan las marcas de un bofetón que ahora mismo se proyecta inolvidable en la memoria de ayer. En la izquierda no hay rastro alguno, pero en los labios lleva la huella de un beso.
Ella lo echa de menos, como las calles ruinosas a las pisadas vívidas, como la vena seca a la sangre que solía bombear. Sin embargo, parece que es la única que lo extraña a su lado; ese beso, ya desafortunadamente un recuerdo, lo tienen bien presente todos los demás. Y ni siquiera lo han probado.
Pero está claro que piensan que les pertenece. Por cómo lo diseccionan, cruelmente, la b por un lado y la o por el otro. Pomposo fruncir de labios encadenado y esposado, una camisa de fuerza aprisionando el público unir de bocas.
Por cómo hablan de él en las esquinas, y los más osados, en su cara también. Por cómo difuminan su esencia del corazón de María al mirarla de reojo, y acentúan la sensación de pérdida que aquel beso le robó por un instante.
Porqué los instantes no son eternos, y porqué las bofetadas sí, son preguntas sin respuesta que el corazón de María no cesa de formular.
Dicen que el cambio, la evolución, el descubrimiento son etapas de la vida que en la adolescencia se estiran como chicles temerosos de despegarse de la suela de ese zapato perfecto. Sin embargo, María ha subido cada escalón a la velocidad de un cohete a la Luna; ha pasado por la culpa, por la auto compasión, por la despreocupación y por el enamoramiento en apenas tres días.
Estos cuatro sentimientos se han mezclado en su mirada, pues allí se instalaron tras nacer en el baile de lenguas que hará poco dominaron la antesala tras sus incisivos prominentes. En un segundo o en otro, de la media hora a los tres cuartos, a María la recorrían disculpas mudas por hacer lo que no debe. Lágrimas gordas que escondería entre paquetes de Kleenex. Una risa fácil, aunque insegura, pintando vibrante el rótulo de 'Solo probamos' que trataba de instalarle a su alma. Y derruyendo todo intento de quitarle hierro al asunto, de poner faldas con pantalones de nuevo, el indómito palpitar de su corazón al recordar por un instante (nunca eterno); aquel beso.
Sin embargo, me repite machacona María tras participar inevitablemente en el carnicero degüello de su sonado beso, no se trata de lo que sintiera o lo que dejase de sentir. Es imposible hallar respuesta a semejante cuestión, trascendental para trazar a sus besos venideros el camino correcto, mientras no haya reposado en el ambiente este primero tan especial. Mientras no triunfe el olvido y pierda el cotilleo, y un día sea María la única dueña del que, aunque no se note, es solo SU beso.
Así que habrá que concentrarse en desmentirlo todo. En airear falsas certezas y, si alguien insiste en visionar aquella noche el fundido entre dos labios, desmembrar su seguridad a base de nuevos besos. Políticamente correctos, esta vez.
Me gustaría decirle a María que se olvide de todo y de todos. Que la bofetada de su tía no es más que la personificación física de los rumores hirientes, y por tanto, fácil de ignorar también. Que se concentre en el cóctel emocional que ha despertado entre sus dientes. Que descubra, por favor, si fue cosa de una noche y de probar o si ese juego pícaro ha devenido en una historia digna de buscarle un final. Feliz.
Pero sé, en el fondo lo sé, que tiene razón y que lo mejor que podemos hacer es preocuparnos de la reputación. De que su tía respire tranquila cuando el domingo, en misa, con palabras divinas y coros aniñados defiendan a capa y espada el verdadero amor (entre nene y nena, no lo dudes. Porqué Dios sí puede besar a sus hijos, con o de la buena, es otra pregunta sin respuesta).
Y a pesar de que le voy a hacer caso, de que no nombraré ya más ese beso que levanta tantas sospechas e inspira pareados (mordaces)... yo soy de las que jurarían, con la mano en el pecho, que mi amiga lleva en el corazón un amor por el brillo de labios.
PD: o, mejor dicho, por su sabor.

domingo, 26 de agosto de 2012

Oh Capitán Capitancito


Oh capitán capitancito,
Tú que marchas a la mar.
Aunque a tu lado no pueda escaparme,
Hoy mi rostro sabe a sal.
Oh capitán capitancito,
Tú que la tierra dejarás.
Venida a las santas paredes,
Abandono también nuestro hogar.
Oh capitán capitancito,
Tú que el gorrito has de llevar.
Hoy seré la princesa de blanco,
Mas mi pañuelo es azul como el mar.
Oh capitán capitancito,
Tú que bellas sirenas verás.
No te olvides de tu enamorada,
Ella te va a recordar.
Oh capitán capitancito,
Tú que lejano te vas a soñar.
Esta noche duermo en otro lecho,
No podré sino tu beso añorar.
Oh capitán capitancito,
Tú que la orden sabes dar.
Manda a mi esposo mi mano,
De su anillo librar.
Oh capitán capitancito,
Tú que hoy me has de dejar.
Antes que traicionarte,
En el cielo me vas a encontrar.